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Calm down - Privado.

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Calm down - Privado.

Mensaje por Invitado el Lun Mar 04, 2013 4:20 pm


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Sábado por la mañana · Con el duendecillo



Edith llevaba días dándole vueltas. Edith llevaba incontables horas tirada sobre el sofá de su casa, arropada y con la mirada perdida en la pared del fondo, pensando en qué hacer. Con los papeles escondidos, a salvo de las manos más largas y de los ojos más avispados y curiosos de Harlem. Cada mañana, antes de salir, y cada tarde, nada más volver a casa, se acercaba hasta la pequeña caja de cartón para abrir la tapa y asegurarse de que todo seguía en su sitio, exactamente dónde estaba y cómo estaba. ¿Y si aquello era verdad? ¿Y si esa era su única posibilidad? Meredith mordisqueó su labio con demasiada fuerza, haciéndolo sangrar, pero evitando que la sangre corriera por su labio al hacerla desaparecer con la lengua.

Sus ojos achocolatados llevaban ya un par de minutos fijos en la figura menuda de la niña rubia que la ayudaba. Aquella cuyos ojos azules asustaban a más de uno, creyendo ver la propia locura reflejada en sus orbes. Con paso extrañamente tranquilo y las manos limpias para variar un poco, la criticada profesora caminó hasta ella, ayudándola a quitar los adornos navideños que se alejaban de sus manos en lo alto de la pared del pasillo. ― Gracias por ayudarme con esto. ― Murmuró, amontonando entre sus manos los dibujos, las tarjetas de felicitación y las guirnaldas.
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Re: Calm down - Privado.

Mensaje por Invitado el Mar Mar 05, 2013 3:48 pm


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Sábado por la mañana · Señorita Frei



Nadja se percataba como las voces de sus compañeros callaban o bajan el tono cuando ella se acercaba. A veces no le molestaba, pero había días que le irritaban o le fastidiaban, se sentía mal por ser una incomprendida. ¿Nadie podía dejar de juzgarla por sus rarezas? Solamente su padre y Héddavē hablaban con ella de esos temas, por que nadie más se atrevía a entablar una conversación con la hija lunática de Frëd. Suspiró, encaminándose hacia la pared donde se encontraban los dibujos que habían hecho sus compañeros a principio de navidad. Para fastidiar a esos niños inútiles que le miraban con recelo, Nadja agarró un dibujo y mirando amenazante a sus compañeros, se lo restregó por la mejilla y bajó hasta la mancha de grasa que ya tenía su vestido. No hacía ni un par de horas que su padre la había arreglado y ya tenía manchas de arena mojada, grasa de unos grilletes con el que se había pellizcado el vestido y ahora cera de colores. No le importaba mancharse, todo lo contrario, le gustaba. Su ropa y también su mejilla ahora lucían los colores verdes y rojos que James había utilizado para su dibujo del árbol navideño. ¿Por qué había echo eso la cría? Muy sencillo, había escuchado a su madre decir que su dibujo era precioso y que, una vez lo descolgaran, quería guardarlo y colgarlo en las próximas navidades. Ahora no se distinguía nada, y cuando la madre del niño supiera quien había hecho tal fechoría querría quemarlo y lavar a su hijo con aguarrás.

Lo dejó sobre un montón de dibujos que ya había descolgado y sin darse cuenta apareció su profesora, sorprendiéndola. Pegó un pequeño bote, observando con duda a Meredith. Se equivocaba, con ella también podía hablar pero no tenía tanta confianza. Le parecía una chica amable y simpática, además de graciosa, así que no le hacía ascos– De nada, Señorita Frei –respondió con una pequeña sonrisa– Me gusta ayudar, sobre todo a mis compañeros… –masculló. Obviamente era ironía y su profesora lo sabría. ¿La castigaría por lo que acababa de hacer? Le gustaban las regañonas si eran por fastidiar a alguien.
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Re: Calm down - Privado.

Mensaje por Invitado el Miér Mar 06, 2013 3:00 pm


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Sábado por la mañana · Con el duendecillo



Escucharla hablar consiguió que sus labios se curvaran en una sonrisa que la castaña llevaba tiempo sin lucir. Una sonrisa que si bien ya no le pegaba con la ropa, la hacía sentir bien. Le pegaba casi tan poco como a la niña de ojos claros decir lo buena compañera que era. ― Claro. ― Ironizó, frunciendo los labios para evitar reírse. No, claro que no. ― Te encanta ayudar a todos tus compañeros. ― Aquello le gustaba casi tan poco como le gustaba a Meredith tener que vivir en el sótano reformado de la casa de sus padres. Aquello le gustaba casi tan poco como le gustaba a Meredith el hecho de tener que seguir apareciendo por el colegio y encontrarse con el joven. Con el joven y su padre. Aquello le gustaba casi tan poco como el tener que enfrentarse a todas las miradas reprobatorias de aquellos que también perseguían a Nadja con los ojos desde que la veían salir de casa.

Te gusta casi, casi tanto como le gustará a tu padre verte así cuando llegues a tu casa. ― Murmuró, no pudiendo evitar dejar que un deje de diversión tintara su voz al hablar. Esa niña a la que muchos consigue poner los pelos como escarpias, a ella le gustaba. Tan tentadora y diferente que, de ser la fatídica caja de Pandora, Meredith la abriría sin pensarlo dos veces. ― Dame eso. ― Musitó, agachándose para recoger de la pila el dibujo que Nadja, muy amablemente, había estropeado. Dibujo que Meredith podría jurar que la niña habría estropeado a conciencia. ― ¿Qué tal has pasado las navidades? ― Romper el hielo y relajarse.
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Re: Calm down - Privado.

Mensaje por Invitado el Jue Mar 07, 2013 2:46 pm


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Sábado por la mañana · Señorita Frei



Nadja se encogió de hombros sonriendo. Todo el mundo sabía que no era buena haciendo amigos, pero sí haciendo enemigos. A nadie le gustaba la niña y a la niña no le gustaba nadie, así que ambas partes estaban felices de estar distantes, pues no era agradable que la miraran sobre el hombro, con asco y pena. Ella lo tenía todo, todo menos su madre, pero era feliz a pesar de ello. No tenían que mirarla con lástima por sus ropas o la suciedad, podía ir impecable como las demás, pero le gustaba tirarse por los suelos.

Papá me dirá: "Otra vez igual, Nadja, mañana harás tú la colada y verás como se te pasan las ganas de ensuciarte" –dijo la niña imitando a su padre tan bien como pudo, pero le salía muy mal. Fatal. Casi para lanzarle un cojín en la cara para que cerrara el pico y atarle las manos con una cuerda para que dejara de mover las manos como lo hacía su padre al castigarla– pero al día siguiente es él quien friega la ropa –sonrió triunfal y le entregó los dibujos a su profesora. Le caía bien, era con las pocas que podía hablar sin necesidad de utilizar argumentos en su defensa.

Cuando la profesora preguntó por la navidad a Nadja se le esfumó la sonrisa– Falta mamá –arrastró las palabras en un hilo de voz– siempre falta mamá –le apenaba enormemente no tener a su madre junto a ella, pero tenía que superarlo algún día. Suspiró y se recompuso– Papá a vuelto a regalarme una muñeca y está enterrada en el jardín junto a Anya, Anya dos y tres, Magda y el intento del año pasado, Vlad –citó a todos los muñecos que su padre le había regalado y que ella había ocultado bajo las flores de su jardín trasero. Le regaló una pequeña sonrisa cómplice– ¿Y a usted, profe?
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Re: Calm down - Privado.

Mensaje por Invitado el Vie Mar 08, 2013 3:47 pm


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Sábado por la mañana · Con el duendecillo



Para nadie era un secreto que aquella niña de mirada clara, aunque fría, era diferente a cualquier otra que hubiese correteado por las calles de Harlem. Para nadie en e pueblo era un secreto que aquella niña, huérfana de madre, era diferente a cualquier otra que hubiese sentido la imperiosa necesidad de husmear por el pueblo como si fuera suyo, buscando todos los trapos sucios que las familias más respetables hubiesen querido poder enterrar lejos de sus manos. Enterándose de los entresijos de cualquiera que se pusiera en su punto de mira. Incluida Meredith, quien no pudo evitar sonreír para sus adentros al pensar en aquello. ¿De qué más se habría enterado? ― Bueno, así son todos. ― Murmuró con cierta diversión, negando suavemente con la cabeza. ― Perro ladrador, poco mordedor. ― Como con cualquier otro niño, Meredith también había sido amenazada por sus padres en más de una ocasión. O te lo comes todo, o no sales. O te duermes ya, o esta noche aparecerá el hombre del saco para llevarte.

Amenazas que no pensaba revelar después de que la niña contestara a la única pregunta que Edith se había atrevido a formularle. Por un momento, la castaña sintió como se le encogía el corazón. Su madre. ¿Cómo se le había podido olvidar aquello? ― A mí tampoco me gustaban las muñecas. ― Dijo, buscando desviar el tema. Ni la castaña ni la niña estaban preparadas para tratar ese tema. ― Bueno, no han estado tan mal. ― Mintió, buscándose en sus ojos antes de dedicarle una sonrisa. No había estado tan mal, quiso hacerse creer. A pesar de la falta de regalos, de los adornos navideños y de las cenas en familia. Lo más parecido a un regalo que había recibido aquellas navidades, había sido la sonrisa que Nadja le había regalado un par de segundos antes. ― He comido y leído mucho.Demasiado, le habían gritado varios de sus pantalones vaqueros.
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Re: Calm down - Privado.

Mensaje por Invitado el Lun Mar 11, 2013 1:41 pm


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Sábado por la mañana · Señorita Frei



Sentía en su nuca las miradas curiosas de sus compañeros, que esperaban un castigo para Nadja por parte de Meredith y ésta tan solo le dedicó una sonrisa cómplice, ni reprimendas ni gritos, los niños no estaban contentos. Ni en la escuela podía deshacerse de esas miradas asesinas que se clavaban en ella como agujas. Por suerte se había acostumbrado a ser observada, igual que ella observaba todo.

Sí, papá es bueno conmigo pero a veces no lo soporto –rodó los ojos azules y sonrió. Todos eran iguales, más o menos, pero era cierto. Parecía que todos estaban tallados por el mismo artesano, con distintos rostros y distinto tipo de madera; pero todos cumplían una pauta. Frëderick era una buena persona, con sus manías que hacían desesperar a la pequeña y a veces sus arrebatos de dictador, pero con buen corazón.

Miró a Jaco cuando su profesora confesó que a ella tampoco le gustaban las muñecas y le guiñó el ojo, como si éste pudiera ver entre los pliegues de la tela blanca, ahora grisácea por que hacía días que no lo metía en la bañera junto a ella. – No están hechas para nosotras; somos especiales, necesitamos muñecos también especiales –volvió su mirada a Edith, agradeciéndole internamente que no comentara nada sobre el comentario de Nadja. Frunció el ceño con la respuesta insuficiente que le ofreció su profesora– ¿Leer y comer? –alzó una ceja, descontenta– como dice Caín: "¡Sal a comerte el mundo, pequeña!" –imitó a su amigo, colocando los dedos a ambos lados de sus ojos y haciendo que se rasgaran, además de marcar mucho el acento alemán– Quedándote en casa haces que los charlatanes ganen la guerra, tienen que ver como te diviertes a pesar de tener sus miradas acuchillándote… –era incapaz de callar, tenía que soltar por su boca lo que pensaba por que sino podría explotar. Todos la trataban como una niña, pero podía razonar más que cualquier otro alemán devoto, pues en sus cabezas solo caben tonterías.
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Re: Calm down - Privado.

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