Invierno


01

Abril

2013
Últimos temas
» ✝ Dementium: Welcome to Ibernbur Island {Normal}{+18}
Lun Jun 17, 2013 8:17 am por Invitado

» The End of Our Days [Afiliacion Elite]
Lun Jun 17, 2013 3:02 am por Invitado

» Skipping Stone - Afiliación Élite Confirmada
Miér Mayo 29, 2013 1:41 pm por Invitado

» We Came to Smash - Elite
Vie Mayo 17, 2013 12:24 pm por Invitado

» Rendez-vous; Héd
Jue Mayo 16, 2013 6:04 pm por Irene Brauner

» •• Dirty Passion +18 {ÉLITE} Cambio de botón.
Mar Mayo 14, 2013 6:22 pm por Invitado

» No hay estrellas en este cielo [ Lodewijk ]
Dom Mayo 12, 2013 10:14 pm por Lodewijk T. van Otterloo

» The Balance [Normal]
Vie Mayo 10, 2013 10:21 am por Invitado

» Enjoy the Silence 4.0 {+18 || Terror || Un año Online }{Élite}
Lun Mayo 06, 2013 8:14 am por Invitado

Burn In Hell RPGPhotobucketMementoGossip Girl RPGDirty Passionthe game is onFatal Beauty Hogwarts ReductoCruel Intentions

Entre el olor a flores | Irene

Ir abajo

Entre el olor a flores | Irene

Mensaje por Invitado el Vie Mar 15, 2013 12:30 pm

Miércoles por la tarde, 17:00 pm. Con un sol radiante un frío que cala


Aspiró con fuerza el dulce olor de las rosas que sostenía entre las manos. Embriagó cada parte de su ser y cada uno de esos recuerdos olvidados en el tiempo. La vio a ella con su dulce y angelical sonrisa, transportándose al entonces en el que su madre estaba viva. Su siempre presente presencia la hacía sonreir, aunque ya no pudiera tocar ni una sóla de las hebras que adornaban su cabellera. La echaba de menos pero su consuelo se hallaba en saber que, inevitablemente, pronto se reuniría con ella en el cielo. Disfrutaría de nuevo de su reconfortante compañía entre las nubes, amparadas por la siempre presencia de Dios y su misericordia. La joven no le temía a la inminente muerte, la esperaba con los brazos abiertos aunque no la deseara.
Con una alegre balanceo volvió al mundo que la rodeaba. Las rosas las colocó en un jarrón con agua encima del mostrador, acomodándolas con delicadeza para que todas pudieran verse en su plenitud. Bluma estaba sola porque acababa de abrir la tienda.—Bluma...— la muchacha giró su cuerpo media vuelta, observando en la puerta como un niño de no más de siete años asomaba tímidamente la nariz por la puerta. Una sonrisa de dicha se plasmó en su rostro.—¿Robert?.— aquel crío la visitaba cada mañana con su particular alegría. Ella se asomó, echando el peso sobre sus brazos apoyados en las rodillas.—Puedes pasar, ya sabes que no muerdo.— con la cabeza le hizo un gesto para que pasara y, tras eso, el pequeño pareció arrancar en la confianza que ambos se tenían.

Robert comenzó a relatarle a su dependienta favorita lo que había hecho el día anterior y cuántas cosas había explorado. Bluma sólo podía oírle y seguirle el juego mientras terminaba de preparar la tienda. Encendió unas cuantas velas por la estancia y disminuyó un tanto la luz del lugar. Pretendía crear ese ambiente acogedor con el que siempre contaba. Los clientes debían sentirse agusto allí, como si estuvieran en su propia casa.—Tengo algo para ti.— le comentó al niño, observando como su mirada comenzaba a iluminarse como si le hubiese cumplido su más ansiado deseo. Del cajón del mostrador sacó un par de piruletas y se fue hacia él con intención darle ambas. Robert la abrazó y ella le correspondió para luego mirar cómo se marchaba entre la promesa de volver. Suspiró mientras veía alejarse del todo la figura de su pequeño amigo por la ventana.
Debía volver al trabajo serio, teniendo en cuenta que las ventas habían decaído en los últimos meses debía esforzarse más que nunca para captar clientes. Su opción fue dar un muestrario de flores que los posibles clientes pudieran llevarse sin ningún tipo de problema o compromiso. Una mesa con múltiples vegetales era todo lo que necesitaba, colocada fuera y con la suficiente publicidad en carteles conseguía que más de un transeúnte parara sus ojos en la danza de color y alegría que ofrecía.

Sin más se posicionó detrás del mostrador, dedicándose a confeccionar y decorar ramos que poder vender. Bluma podía considerarse una artista en ese aspecto, pues sus ramos siempre resultaban llamativos y preciosos. Conseguía convinarlos de manera que los colores destacaran y no se tragaran los unos a los otros. Una armoniosa muestra de todo lo que llevaba por dentro.
avatar
Invitado
Invitado


Volver arriba Ir abajo

Re: Entre el olor a flores | Irene

Mensaje por Irene Brauner el Lun Mar 25, 2013 6:45 am

La puerta de la cafetería se cerró suavemente tras sus pasos, dirigió despedidas casi sin mirar los rostros de los demás. Alzó la vista al cielo por unos instantes, todavía el frío le perseguía. El sol le engañaba, como siempre.

Se sujetó de su ropa, mientras respiraba aliviada. Entonces era su día libre (aunque ella había decidido ir igual al trabajo) y podía darse un pequeño paseo entre las calles del pueblo. Normalmente casi nunca podía hacerlo, puesto que se quedaba varias horas en la cafetería sin poder escaparse en horas que consideraba temprano. Esta vez tampoco quería volver directamente a su hogar, así que se le ocurrió una idea a medida de que sus pies le guiaban sin que ella tuviera que reflexionar sobre su decisión. En su camino, varios rostros conocidos le saludaban y ella solo replicaba débilmente. No quería abrir la boca y sentir el frío calarle dentro suyo. Apretó sus labios y solo se dedicó a sonreír, pero en sus gestos solo había una expresión bastante sencilla.

Realmente le hubiera gustado llevar algo encima para invitarle; sin embargo, solamente se dio cuenta de ese detalle a medida de que se acercaba por fin a la zona de tiendas. Se preguntó si su madre andaba por ahí, conversando con alguna de sus amigas o tal vez su padre deambulaba en su tienda. Aunque ya lo veía un tanto imposible de encontrarlos, de todas formas se concentró en no distraerse en ninguna de las tiendas. Quería llegar a la florería lo más pronto posible, ya estaba pensando en todas las flores en la cuales se prendaría por el dulce aroma y también de las que se quedaría viendo como si se tratase de la cosa más interesante del mundo. En realidad lo era, al menos para Irene. También vería si se llevaría algunas a su casa, dado que las que tenía en su jarrón ya estaban marchitándose por los días. Aquella visión le era insoportable en ocasiones, así que a menudo trataba de tener flores frescas alrededor suyo.

Antes de que pudiera acercarse si quiera a la florería, vio salir a un niño que parecía bastante contento ante la expresión de su cara. Probablemente Bluma le había compartido un par de dulces al pequeño, lo cual era bastante posible por la naturaleza de su vieja amiga. Esa clase de gestos casi nunca podían nacer en Irene, mucho menos llevarse bien con los más pequeños. El hecho de que soportara a sus hermanos ya era toda una hazaña. Cuando por fin tenía la puerta a punto de abrirla, se quedó quieta por un segundo. No supo cómo reaccionar ante ese sabor a nostalgia, ya no eran niñas que jugaban con flores cuando se les dejaba juntas. En ocasiones Irene sentía que el pasado iba borrándose tortuosamente, no había opción que pudiera salvarlo. Respiro brevemente y empujó la puerta. Asomó el rostro, encontrándose con una Bluma en mitad de su trabajo. –Hola, ¿no interrumpo nada, verdad? –al parecer estaba rodeada de trabajo por hacer y aunque ella estaba de cliente por el momento, prefería verla continuando con lo que hacía. Entre las pocas personas que podían considerarse una excepción, Bluma pertenecía a ese grupo. Irene parecía más relajada a su alrededor, como si se tratara de un respiro.

Acabo de salir del trabajo...–Dijo distraídamente, observando los ejemplares que se encontraban en la tienda. Sintió especial atracción por algunas y olvidó de pronto todo lo que quería decir.


I NEVER PROMISED YOU AN OPEN HEART
You fool me again to quiet my pride... but I'm a human





avatar
Irene Brauner


Mensajes : 56
Fecha de inscripción : 12/03/2013

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.