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Cómo empezar un mal día | Bambi

Exilium :: Harlem :: Hotel

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Cómo empezar un mal día | Bambi

Mensaje por Emil Wolff el Sáb Mar 02, 2013 3:11 pm

Morder la punta de la plumilla era un buen método para evitar destrozarse las uñas. Solía hacerlo cuando estaba nervioso, por razones de mayor o menor peso. Y en aquella ocasión, era una razón de considerable envergadura. No me salían las cuentas y mi jefa me iba a matar. Así que recurrrí a roer la pluma que tenía más a mano y con la que ya había hecho más de un tachón. No era ni mucho menos una solución, pero al menos haría de mi trágico destino algo más llevadero. ¿Pero qué culpa tenía yo? Ya había intentado explicarle mil veces a la encargada que no daba a basto con tantos nuevos residentes. Y ayudaba menos que ese número fuese en gran aumento a cada día qué pasaba desde que al alcalde se le ocurrió la magnífica idea de residir a toda aquella gente que a saber de dónde salía. Con un bufido, arrugué el folio que a aquellas alturas era más bien un manchurrón de tinta negra y lo tiré a un lado dispuesto a empezar de nuevo. Pero en aquel momento alcé la vista al notar movimiento en el hole y lo que encontré me hizo olvidar toda preocupación.

Allí estaba Bambi, con su inseparable carrito de la limpieza. Poseía una belleza y a la vez una sencillez que desde el primer día que la conocí, no pude apartarla de mi mente. Habíamos estudiado en el mismo colegio y por unas pocas casas por medio, eramos casi vecinos, y aún así, nunca me había dignado a dar el primer paso. Aún buscaba una explicación razonable a ese hecho. Pero ahora mismo tenía motivos de sobras para mantener cierta distancia. Y aún así, no pude evitar saludarla para captar su mirada y sentirme especial por unos instantes. ¡Si incluso la escoba le sentaba bien!

- Buenos días- le sonreí desde mi asiento en la recepción justo antes de recordar que ya nos habíamos saludado hacía menos de una hora, al abrir. Frente a ese estúpido acto, bajé la mirada al folio intentando ocultar así el patetismo personificado en mi cara.
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Re: Cómo empezar un mal día | Bambi

Mensaje por Bambi M. Newton el Sáb Mar 02, 2013 9:01 pm

Cerró la puerta tras de si con delicadeza, y encaró el pasillo con ese caminar pausado que poseía. Había sido una dura batalla la de explicarle por decima vez a la señora de la habitación 14, que no podían cambiar el empapelado de las paredes porque no le resultaban agradable a la vista. Era una de esas personas que llegaron hace poco tiempo a Harlem, y acostumbrarse a la nueva vida en el pueblo, parecía suponerles el mayor desafío del mundo. Bambi no podía imaginarse por lo que estaban pasando, por lo que se limitó a explicarle con paciencia el porqué de la negativa. Si se detenía un segundo, podía incluso escuchar a la mujer refunfuñar contra su suerte. La situación de imaginarla haciendo un berrinche como una niña pequeña le resultó graciosa, y se rió sola ante la escena de su cabeza. Sus pasos la llevaron al hall, donde el chirrido del carrito de la limpieza, su inseparable amigo fiel, frenó a la par de su recorrido.

Una voz familiar logró hacer que moviera la cabeza hacia donde escuchaba el sonido. Ella siempre metida en su mundo de detalles que nadie más veía, podía estar muy concentrada en algo que a veces, las demás cosas se le pasaban. Por ejemplo, el darse cuenta de que Emil estaba allí. Le dedicó una sonrisa a medida que iba a su lado, y dejaba el carrito en un costado. Primero que nada, miró hacia los pasillos para asegurarse de que la encargada no los encontrara escapando de sus obligaciones, y una vez calmada aquella necesidad, soltó una risa suave que parecía una canción de primavera. – Buenos días otra vez, Emil - Ya se habían saludado antes, era cierto, pero él se lo había olvidado. Desde que tenía memoria él había estado a su lado. Casi vecinos, en la escuela y en el trabajo. Su presencia le gustaba, se sentía cómoda a su lado, aunque la timidez en ocasiones, podía mucho más que cualquier otra cosa. -¿Te molesta si me escondo aquí un rato? Si ves a la señora de la habitación 14 me avisas y me escabullo rápido – Avisó. No estaba lista para enfrentarla otra vez.

Soltó un resoplido, apoyó los codos sobre la superficie en la que Emil trabajaba, y dejó que su cabeza reposara sobre sus manos, observando al hombre trabajar. –Con tanta gente llegando no hago a tiempo a limpiar nada – Y ahí estaba, escondiéndose del trabajo. Así no iba a llegar muy lejos. Entonces le pareció ver a la señora de la que escapaba, y se movió tan rápido que en su torpeza, tiró el carrito de la limpieza derrumbando todas las cosas que habían en él, y provocando un ruido que no ayudaba en su misión de esconderse. El palo del escobillón rebotó en la cabeza de Emil, y un balde cayó a los pies de Bambi -¡Lo siento, lo siento! ¿Te lastimaste? – Preguntó poniéndose de puntillas para poder observar la frente de Emil, y asegurarse de que el escobillón no había hecho daño alguno.


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Re: Cómo empezar un mal día | Bambi

Mensaje por Emil Wolff el Dom Mar 03, 2013 7:40 am

Cuando escuché su musical risa tan cerca, la vergüenza incrementó en mi rostro a modo de un aumento de varias tonalidades en mis mejillas. Hacer que una chica se riese de tu torpeza no entraba en mi idea de conquistar a nadie. Alcé la mirada de los cálculos en los que no lograba concentrarme a ella y capté al momento el olor característico a jabón que la envolvía siempre. Era un aroma agradable, al igual que su compañía. En cuanto cambió de tema, lo fue más aún.

- ¿La señora Miller, la del empapelado de la pared?- reí un poco dando por hecho que a mí también me había venido con ese cuento unas cuantas veces, y era desesperante.- Claro, puedes quedarte.- Viendo como se colocaba a tan escasos centímetros de mí, noté como mi corazón se aceleraba, sintiéndome más tonto si cabe. Solo era una compañera del trabajo, ¡por el amor de Dios! Sin darme cuenta, me había quedando mirando a la chica de reojo, y de repente, algo me despertó de mi aturdimiento con un fuerte golpe en la cabeza. Quejándome de dolor, me levanté del asiento y me llevé una mano al golpe, viendo luego el charco en el suelo. Sin percatarme de las atenciones de Bambi, me agaché alarmado bajo el escritorio y me apresuré a apartar el cable del teléfono del contacto con el agua- ¡Que no se estropee, que no se estropee!- roqué antes de reparar en los documentos apilados en el suelo. Con un gritito de terror, los subí a la mesa rápidamente. Y de repente, tuve a la señora Miller enfrente. Lo que faltaba.

- El empapelado de mi habitación no se quita bien. ¿Podrías ayudarme a solucionarlo, joven?- preguntó la mujer de avanzada edad que ya chocheaba bastante. Pero en aquel momento, comprendí que era peor de lo que suponía.

- ¿Que no se... quita bien?- pregunté incrédulo, temiendo ya la que habría montado la señora arrancando el papel.
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Re: Cómo empezar un mal día | Bambi

Mensaje por Bambi M. Newton el Dom Mar 03, 2013 11:12 am

No podía pensar en otra situación más desastrosa que la que protagonizaban. Ella estaba preocupada por ver si Emil estaba herido que apenas se había percatado del charco de agua que se deslizaba por el suelo, mojando todo lo que llegaba a su paso. Gracias al cielo por los reflejos rápidos de su compañero, que logró desenchufar las cosas y alejar los papeles del suelo antes que sufrieran demasiados daños. Bambi buscó uno de los trapos para empezar a secar el piso, haciendo uso de la agilidad que solo el trabajo podía darle. ¡Vaya manera de comenzar el día! Pero esto no era todo, claro que no. Como derribar el carrito, golpear a Emil y mojar todo no era suficiente, la señora Miller apareció de repente, y sus palabras fueron una sorpresa para sus oídos. ¿El empapelado no se quitaba bien? Pero eso significaba que…Oh no…


Se puso de pie tan rápido que se sintió mareada por unos segundos. La cara de la señora Miller al verla allí de repente, fue tanto de sorpresa como de molestia. Al parecer seguía enojada por las negativas de antes. Aclaró su garganta mientras pensaba en que decirle. Esto no pintaba nada bien - ¿Ha…sacado el empapelado? – Preguntó cuando pudo salir de esa sensación de que estaba a punto de meterse en problemas. –Claro que si. Les he dicho que esa habitación no me agradaba. Alguien como yo merece un lugar mucho mejor – Sentenció la mujer. Bambi respiró hondamente dos veces para poder serenarse. Estaba oficialmente metida en un gran problema. Pasaba la mirada de la señora a Emil, y de Emil a la señora –P-Pero le he dicho que no había otra habitación…No puede sacar el empapelado porque no le gusta.. –Ya estaba preparandose para lo que sus superiores podían decirle.


-Si ustedes no iban a arreglar el problema, lo haría yo – Pomposamente expuso su opinión – Para cuando quieran ayudarme, estaré en la habitación – Y salió de escena con un caminar extraño que Bambi observó incredula. -¿Qué haremos ahora? – Preguntó a Emil, que parecía tan sorprendido como ella. No sabía si reír o llorar por la situación. –Estamos en un gran problema – Dijo, notando como la frente de su compañero se había hinchado hasta formar un pintoresco chichón.


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Re: Cómo empezar un mal día | Bambi

Mensaje por Emil Wolff el Dom Mar 03, 2013 12:07 pm

No, no podía ser verdad. Debía haberlo entendido mal. Por suerte, ya estaba mi compañera para buscar mejores respuestas, porque yo simplemente me había quedado sin habla. Incliné ligeramente hacia abajo la cabeza con tal de oír mejor a la señora Miller, más ancha que alta, y ni así logré escuchar lo que deseaba. Parpadeé lentamente para asimilarlo y cuando lo hube hecho ya no había ninguna duda, era lo que parecía. La peor desdicha que podía suceder para comenzar el día, el destrozo de una habitación. Mi jefa me mataría, ya era oficial. Vi marchar a la clienta con la cabeza bien alta aún sin cuello y con su caminar de pato y cuando me obligué a reaccionar, volví la atención a Bambi. ¿Había recuperado ya el habla?

- Pues...esto...- Vale, sí. Más o menos. Me di una palmada en la frente para maldecir y al momento después recordé el golpe que me había llevado hacia unos minutos. Con otra queja de dolor, me lleve ambas manos a la frente y milagrosamente, el dolor me devolvió al mundo real.- Para empezar, ponerme hielo. Me ha salido una hinchazón, ¿verdad?- pregunté antes de mirarme en un espejo de pared y soltar un suspiro frustrado.- Vale... que no cunda el pánico. Iré a ver el lío que ha creado, quizás no sea para tanto... Y luego, ya veré. Tú no te preocupes, ¿vale? No es culpa tuya. Sigue limpiando y si ves a la encargada... Reza por mí.- fue lo único que se me ocurrió antes de dar media vuelta para marchar hacia la habitación 14. No.. espera, primero a por el hielo.
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Re: Cómo empezar un mal día | Bambi

Mensaje por Bambi M. Newton el Dom Mar 03, 2013 12:49 pm

Asintió ante su pregunta, aunque él lo confirmó mirándose en el espejo. Si no le ponía algo, pronto tendría un tamaño mayor, y eso dolería mucho. Se felicitó mentalmente por su torpeza, y por no ser lo suficientemente clara con la señora Miller. Esto era también su culpa, tendría que haber sido más dura con la mujer y habría entendido las cosas. No quería que Emil se culpara por todo lo que había pasado, asi que decidió seguirlo. – Tambien es mi culpa ¿Sabes? No voy a dejarte cargar con todo – Le advirtió, para que supiera lo que se le avecinaba si llegaba a decirlo lo de antes de nuevo. Caminaron hasta la cocina del hotel, donde podrían encontrar un poco de hielo para la hinchazón. –Yo lo hago – Le dijo, y le instó a que se sentase en una silla. Era su manera de hacer las cosas bien, y de pedirle disculpas. Buscó el hielo y lo envolvió en un trapito fino que encontró para no quemarle la piel con el frío. Aprovechando que Emil estaba sentado y que quedaba bien para su altura, apoyó el hielo sobre su frente con cuidado.


-Creo que deberé tomar nuevamente esas clases de manejo de carrito de limpieza – Bromeó, negando con la cabeza. Por unos instantes se imaginó a la señora de la habitación catorce muy concentrada arrancando pedazo por pedazo toda la papelería. Le dolió la cabeza con solo pensar en lo que debería limpiar al entrar en la habitación. Observó la hinchazón y soltó un resoplido cuando sus imaginaciones le permitieron volver a la realidad. –Ha bajado un poco, pero me temo que quedará así por un rato – No era enfermera ni nada, así que no estaba segura al cien por cien de lo que decía, pero era lo que su instinto le aclamaba. Continuó con el hielo en la frente de Emil y se movió lo suficiente para poder mirarle a los ojos al hablar. Era una manía que tenía. - ¿Crees que bajo el empapelado había otro empapelado? Por que si ese tampoco le gusta entonces podrá estar rompiendo todo por horas..


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Re: Cómo empezar un mal día | Bambi

Mensaje por Emil Wolff el Dom Mar 03, 2013 2:44 pm

Bambi me alcanzó ya por el pasillo, pues mis largas piernas llevaban un paso rápido. No quería perder ni un segundo más del tiempo necesario o podría suponer una tira más de papel arrancada brutalmente. Y ese pensamiento me hacía sufrir, ya no tendría gran solución de todos modos si, como había informado, había empezado el destrozo horas atrás. Escuché a mi compañera y lo cierto es que con tono o sin tono imperioso, no podría haberle negado nada. Ahora que el shock había pasado, podía volver a pensar en lo mucho que me gustaba aquella chica. Si empezaba a imponerse, creo que sería capaz de utilizarme como una marioneta en un par de días. Qué decía, en cero coma cero segundos. Volviendo de mi mundo de fantasía, asentí a sus intenciones.

- Vale, pero si la gerente busca explicaciones, me lo dejas a mí.- Llegamos a la cocina y Bambi me pidió que me sentase, de nuevo tomando ella las riendas de la situación. Era extraño, pues hacía mucho que nadie hacía nada por mí. Cuando la chica colocó los hielos en el golpe con tal cuidado que ni siquiera me molestó el contraste frío, me sorprendió de nuevo encontrarla tan cerca. Y vuelta a empezar con las aceleradas palpitaciones. ¿Se podía ser más virginal? Bajé la mirada a otra parte para que no se me notase. Su broma sirvió suavizar la incomodidad del momento y conseguir arrancarme una sonrisa- Si no son muy caras esas clases, a lo mejor me apunto yo también. Puede que enseñen a parar golpes de escoba.- seguí el cachondeo y en ese momento me atreví a mirarle al rostro, tan delicado, tan sacado de cuento de hadas. Esta vez me perdí en sus ojos cuando me devolvió la mirada, embobándome con ellos hasta que cierta palabra clave fue pronunciada. Empapelado. Señora Miller. Gerente. Peligro. Peligro. Peligro. Aguanté el hielo yo mismo y me puse en pie como un resorte, dirigiéndome sin explicaciones hacia la habitación catorce, poniendo el automático.

- El hotel no tiene más de un año. No creo que haya dado tiempo a empapelarlo más de una vez.- Esquivé a varias personas sin frenar el paso en ningún momento y cuando llegamos al fin a la habitación de la clienta maldita, aprecié que Bambi aún me seguía. Llamé con los nudillos a la puerta y al no recibir respuesta en cinco segundos contados (tiempo de espera tan legítimo como los tres segundos en los que se puede recuperar un alimento caído al suelo sin peligro de microbios), abrí con mi propia llave maestra.- Señora Miller, ¡mantenga las manos donde yo pueda verlas!- Exigí dramaticamente a la vez que veía a la mujer tirar al suelo otra de las numerosas tiras al suelo. Aquello era un desastre y yo me pregunté si ahora tocaría la parte en la que me desmayaba.

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Re: Cómo empezar un mal día | Bambi

Mensaje por Bambi M. Newton el Lun Mar 04, 2013 11:20 am

Pensó que iban a quedarse más tiempo ahí, pero volver a hablar de los empapelados logró convertir a Emil en algún tipo de resorte, y luego en un cohete, pues salió disparado nuevamente hacia el pasillo, y Bambi se encontró siguiéndolo segundos después. Tuvo que apurar su paso; sus piernas no hacían los mismos pasos largos que él, y le costaba mantenerse al mismo ritmo. Esquivaron personas a medida que avanzaban, y se detuvieron frente a la habitación. No hubo respuesta al llamar a la puerta, y Emil tuvo que abrir con su propia llave maestra. La escena dentro la dejó con la boca abierta. El suelo estaba repleto de trozos de papel por aquí y por allá. Las paredes pedían clemencia, pero la señora Miller no había hecho caso: había triunfado en su cometido. Prácticamente toda la habitación estaba sin empapelado, y se la veía bastante satifecha. Bambi se hizo paso en la habitación, luego de aquel grito de policía de su compañero. Sus ojos se convirtieron en una advertencia reprobatoria para con el comportamiento de la mujer. -¡Señora Miller! – Exclamó como si retara a un niño pequeño. -¡¿Qué ha hecho?!


Tendría que limpiar todo aquello, y teniendo en cuenta que todavía le quedaban más habitaciones por asear, supo que sería una larga jornada. – Quedó mucho mejor, ¿No creen? – las palabras de la señora la irritaron un poco. No era quien para ir rompiendo el hotel, y no sabía que tipo de autoridad pensaba que poseía sobre la habitación y sobre ellos. – Estoy pensando en usar el libro de quejas, aquí el servicio no es muy bueno – Soltó, con su hablar tan extravagante y de alguna forma, molesto. Bambi pasó una mano por su rostro, despejando el cabello que le incomodaba la visión. ¿Y ahora que? Si la encargada se enteraba podían considerarse en aprietos, y no podían dejar la habitación así. Tampoco la señora podía salir airosa de la situación. Se acercó a Emil, para poder hablarle en privado, aunque juzgando por su expresión, estaba en la misma situación que ella. –Tenemos que solucionar esto – Le dijo, pero su tono sonó como un ruego. La señora Miller carraspeó y Bambi se dio la vuelta para enfrentarla – Si toca un papel más, llamaré a..a… - Se quedó en blanco, sin saber que decirle – a las autoridades - ¿Acaso existía una sección que atendiese estos casos? Lo dudó. No habían jurisdicciones preparadas para manejar a Señoras Millers que atentaban contra la integridad física de los hoteles. Tendrían que crear una.


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Re: Cómo empezar un mal día | Bambi

Mensaje por Emil Wolff el Lun Mar 04, 2013 11:49 am

Me llevé las manos a la cabeza, ¿qué más se podía hacer en casos así más que mostrar gesto de asombro? Una vieja loca había destrozado una habitación entera, de arriba a abajo en cuestión de horas, y por extraño que parezca, lo que más me desconcertada de todo era la cuestión de cómo habría llegado a quitar el papel de tan arriba. No era mucho más que un tapón regordete... Otra gran palabra maldita en mi vocabulario fue pronunciada, de nuevo despertándome de mi nuevo shock.

- ¡Ni se le ocurra tocar el libro de quejas!- advertí para susto de la mujer, que se llevó melodramaticamente horrorizada una mano al pecho mientras murmuraba "Que ataque más gratuito..." En ese momento corté recelosamente el contacto visual con la señora Miller cuando Bambi se acercó a mí para hablar en privado. Y asumí entonces que tenía razón, no haría nada compadeciéndome de mi mismo, debíamos solucionarlo cuanto antes. Así que oportunamente, se me encendió la bombillita, aunque ya podría ser una idea más agradable...- -Tendré que quedarme esta noche a pintar la habitación. Con suerte, la encargada no se entere si no llamamos la atención, y mañana pueden estar como nuevas estas paredes. Tú encárgate de esta clienta, ¿vale? Habrá que darle otra habitación. Solo espero que no siga rompiendo más mobiliario.- terminé diciendo con un tono más alto, mirando a la mujer, que pilló la indirecta y de repente pareció veinte años más mayor. Oh, no, ¿iba a llorar?- Señora Miller, no quería sonar brusco, pero...- primer hipo característico del llanto- No... por favor, no...- segundo hipo... Me acerqué a ella con sumo cuidado como si ésta fuese más bien una bomba de relojería, y de repente, empezó a sollozar sonoramente.- Oh, mier...coles. Lo siento mucho, señora Miller. Pero no puede ir rompiendo cosas que no son suyas porque no le gusten, ¿comprende?

- Yo solo quiero volver a mi casa.- lloriqueó la mujer exiliada, sacando un pañuelo de su escote y mocándose con manos temblorosas. No se me ocurrió otra que darle palmaditas torpes sobre la peluca. Que faena... ¿ahora como se le apagaba el llanto?
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Re: Cómo empezar un mal día | Bambi

Mensaje por Bambi M. Newton el Lun Mar 04, 2013 12:13 pm

Se sobresaltó al escuchar la advertencia de Emil sobre el libro de quejas. La mujer también pareció asustarse y se quedó escuchando lo que decían. ¿Pintar de nuevo la habitación? Eso sonaba como mucho trabajo para él solo. Se quedaría a ayudarlo, estaba decidida. Primero tendría que terminar de limpiar las demás cosas, y buscarle una nueva habitación a la Señora Miller. Escuchó unos sollozos provenientes de ella, y para su sorpresa, estaba llorando. Las palabras de Emil habían logrado afectarla hasta el punto de romper en lagrimones gruesos que ahora corrían por su cara inflada. Su compañero no hacía muy bien el trabajo de serenarla, porque a cada palabra que soltaba, no solo la mujer lloraba más, si no que la peluca que tenía se le corría para un costado, haciéndola parecer todo, menos una dama. Ella solo quería regresar a su hogar, por eso se comportaba así, ahora lo entendía. Soltó un resoplido, y se acercó a ella, haciéndole una seña a Emil para que dejara de moverle la peluca de una vez. –Lamento que esté triste, intentaré buscarle otra habitación que sea más de su agrado, pero deberá prometerme que no romperá nada más. – Dijo, en una voz conciliadora. La señora asintió y Bambi la ayudó a ponerse de pie.


-Te ayudaré a pintar. Buscaré una habitación para la señora Miller, y terminaré de limpiar lo que me falta. Tú puedes buscar la pintura y luego nos encontramos aquí ¿Te parece? - Sugirió a Emil, que parecía bastante perturbado por todo esto. Habría que ser sigilosos para no llamar la atención, y supuso que si nadie se enteraba de lo sucedido, todo estaría bien. Quizás el mayor problema era la propia señora, que seguía medio sollozando. Bambi le pasó una mano por el hombro, aprovechó para acomodarle la peluca, y le sonrió. – No se preocupe, solucionaremos esto. Venga conmigo, le mostraré su habitación nueva, luego llevamos sus cosas hasta allá. Mejor será que duerma un poco – Le aconsejó, y comenzó a guiarla fuera de la habitación. El llanto parecía ir cesando y mientras no se le ocurriese largarse a llorar a cántaros en el pasillo, nadie se enteraría de lo que pasó. – Regresaré en cuanto pueda – Aseguró y desapareció junto a la señora por el pasillo.


Luego de haber ubicado a la mujer en su habitación, y de haber limpiado las cosas, su turno había acabado. Estaba exhausta, pero todavía quedaba el tema de la habitación. Pasando primero por la cocina para tomar unas galletas para ella y Emil, se encaminó después a la habitación catorce. - ¿Estás aquí? – preguntó abriendo la puerta con cuidado. - ¿Tienes la pintura? – La visión de las paredes logró desalentarla un poco. Les esperaba una larga jornada de reparación.


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Re: Cómo empezar un mal día | Bambi

Mensaje por Emil Wolff el Mar Mar 05, 2013 12:14 pm

Seguí palmeando su cabeza como recordaba haber visto a hacer al vecino con su perro para tranquilizarlo cada vez que me gruñía. Creí que podía funcionar hasta que Bambi me hizo un gesto para que parase con ello. Entre mi ineptitud ante dramas ajenos y la sensibilidad de mi compañera, decidí hacerle caso a ella y parar. Entonces escuché sus indicaciones y asentí de acuerdo al plan. Bueno, me gustaría haberle dicho que no era necesario que me ayudase, pero eso sería muy similar a una situación ya vivida. Ella me reprocharía con esa mirada que no aceptaba un no por respuesta un "Tengo derecho a ayudarte, estamos en un país libre", yo diría "Vale", y ahí acabaría mi intento fallido de macho alpha. Dios, si ni siquiera jugando al pilla pilla de pequeño había podido hacer entender a mis compañeros de yo no tenía porqué ser siempre el que contaba hasta veinte.

Acompañándolas hasta la puerta, comprobé como el tacto de Bambi iba haciendo efecto en la mujer y ésta acababa aminorando el llanto. Les abrí la puerta y una vez salieron, le hice un gesto de victoria con el dedo pulgar a mi compañera. Pero mi sensación de éxito solo duró el tiempo justo en el que me daba la vuelta y veía de nuevo el caos que debíamos solucionar. Aquello duraría horas...

Pero tendría toda la noche de compañía a Bambi, mi amada en secreto. ¿Cuando había podido disponer de su presencia durante tanto tiempo con una escusa tan buena? Una sonrisa ilusionada se formó en mis labios, de nuevo sumergido en mi mundo de fantasía donde todo acababa en boda y un ejército de niños entrañables con nuestros apellidos, mientras observaba la pared ya preparada con la pintura en mano, seis horas después.

- ¿Qué?- pregunté volviendo al mundo real después de escuchar una voz en la puerta. Me giré y la vi, saludándole con una sonrisa y alzando el bote de pintura para que la viese.- Solo había color blanco y salmón en el almacén y me decanté por el salmón. A la señora Miller le gusta vestir con ese color, así que pensé que le convencería más.- comenté antes de dejar la lata en el suelo y a cambio, coger los utensilios para pintar, mostrándoselos también- ¿Brocha o rodillo?
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Re: Cómo empezar un mal día | Bambi

Mensaje por Bambi M. Newton el Mar Mar 05, 2013 4:30 pm

El color salmón quedaría bien. Incluso podría quedar mejor que el anterior empapelado que adornaba la habitación. Solo esperaba que fuera del agrado de la señora Miller y de cualquiera que utilizara la habitación después, por que podía ya imaginarse pintando todo de nuevo. –Rodillo, pero antes toma – Le tendió las galletas que había conseguido en la cocina. Ella había devorado algunas en el camino, y le dejó las que quedaban para el. Con las pinturas ya abiertas, Bambi empapó el rodillo en aquel color salmón, y plasmó la pintura en la pared. Dándole unos cuantos movimientos con el rodillo, cubriendo la mayor cantidad de pared posible, ladeó la cabeza para admirar su trabajo, retrocediendo unos pasos para ver como quedaba – No está tan mal..


Lanzó una mirada a Emil, y repentinamente sintió que sus mejillas se sonrosaban. El motivo le era incierto, quizás por estar los dos solos en aquella habitación, a puertas cerradas, manteniendo un secreto del que nadie podía enterarse. Quizás por que le parecía atractivo. Vamos, no era ciega. Era tímida en esos aspectos, pero los ojos no le negaban que era un hombre galante. Desvió la mirada de él, tratando de alejar esos pensamientos que volaron a su mente. Se dijo que debía concentrarse en el trabajo que estaban haciendo. Pero unos momentos después, tuvo los brazos cansados de moverlos tanto. No sabía cuanto tiempo había pasado, y todavía les quedaba bastante trecho por delante. Comenzó a estirarse un poco, moviendo los brazos a los costados para hacer desaparecer el dolor, pero olvidó dejar el rodillo de lado.


El utensilio cargado de pintura salmón se movió al mismo tiempo que su brazo, y disparó gotitas de color para aquí y para allá, manchado las paredes que aún no estaban cubiertas, así como también un poco del suelo y el propio rostro de Emil, el cual se vio pintado en la mejilla con una gran mancha rosa. Bambi soltó una carcajada al verlo así, pero inmediatamente cambió el gesto por una disculpa poco creíble. –El salmón es tu color.. – Bromeó en una risa suave. Si, combinaba con sus rizos dorados.


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Re: Cómo empezar un mal día | Bambi

Mensaje por Emil Wolff el Dom Mar 10, 2013 9:41 am

Agradecí las galletas que trajo Bambi, recordando que no había probado bocado desde aquella mañana, cuando todo el follón había empezado, desatado por la chocheante señora Miller. Pero lo cierto es que en cuanto me hice con el primer regusto a trigo y canela en la boca, se me olvidó por unos instantes cualquier recuerdo de la mujer. Solo quería hacer que mi estómago callase de una vez por todas. Dándole mordisquitos a mi cena como si de un roedor me tratase, saboreándola, observé en silencio el trabajo de mi compañera. Y de repente la encontré mirándome de una forma extraña. Sin saber si debía responder a algo, antes de poder comprenderlo ella se volvió de nuevo hacia la pared, captando el color colorado que había tomado su rostro. Entonces lo entendí, se había ruborizado por mí... ¿porqué yo le gustaba? ¿o es que la incomodaba a secas? Nunca había mostrado ninguna señal de coqueteo, pero y si lo fuese? ¿Y si de repente se hubiese dado cuenta del partido que era al que saludaba cada día tras el mostrador? Puede que mis fantasías sobre familias perfectas y felices tuviesen alguna posibilidad de cumplirse, junto a ella. Esta vez me tocó a mí acalorarme. Y atorarme. Tosí dándome un par de palmadas en el pecho, intentando no morir atragantado por la alteración que me había provocado tales ideas. Y para disimular, acabé rápido el resto de mi cena y cogí la brocha, pintando ceñudo (gesto propio de la suma concentración) toda esquina y borde al que no llegaría el rodillo. Sin querer pensar en nada más, pasaron las horas sin más altercados hasta que Bambi volvió a trastocar mi punto zen. Una gotita de pintura fue disparada hacia mi ojo derecho, cerrando los dos instintivamente y soltando un jadeo más propio de estar sufriendo un tiroteo. Siempre había sido un quejica. Me froté el ojo y miré de reojo a Bambi, que reía.

- Disfrutas torturándome, muy bonito.- le eché en cara antes de sonreirle mostrando la broma.- ¿Me harías un favor? Me gustaría que alargases mi vida unas horas más para poder ver esto terminado, así cuando me mates, podré descansar en paz. O el fantasma de la gerente me perseguirá eternamente.- Cogí un pañuelo de la mesita de noche e intenté limpiarme, pero al no verme, solo esparcí más la pintura.
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Re: Cómo empezar un mal día | Bambi

Mensaje por Bambi M. Newton el Dom Mar 10, 2013 7:30 pm

¡Que puntería la de ella! Se llevaba el premio a los actos más tontos, de verdad. Últimamente hacía una cosa bien, y diez que salían bastante mal. Como en ese caso, que la inofensiva pintura terminó en el ojo del joven, que soltó un jadeo que demostraba su dolor. Así como había comenzado a reírse, de forma tan repentina, dejó de hacerlo cuando notó que la pintura no salía. Dejó el rodillo sobre unos diarios, para no manchar el piso, y con gesto de preocupación, se acercó a él. Hoy terminaría por romperlo o algo. Primero el escobillón, que había rebotado sobre su cabeza, y ahora le echaría a perder un ojo. Se preguntó como Emil no se cansaba de su torpeza e ineptitud. Tenía una paciencia envidiable; otra persona, a estas alturas, hubiera lanzado más de un improperio hacia Bambi, pero él se limitaba a reír, aunque se preguntaba si había algún tinte de verdad en sus palabras. –Técnicamente, si murieras podrías perseguir tú a la gerente – Opinó notando como lograba expandirse más la pintura en vez de sacársela correctamente. –Podrías ir sacando el empapelado de todas las habitaciones solo para hacerla enfadar – Sugirió en broma.

-Te estás esparciendo la pintura y te harás peor. Déjame ayudarte, es la segunda vez en el día que te hago daño, y si te digo que lo siento otra vez, creo que empezarás a pensar que lo estoy haciendo a propósito o algo – Esperando que le diese permiso para maniobrar, volvió a retomar los cuidados delicados y sacó toda la pintura que pudo. Estaba segura que si seguía así, no le quedaría ningún amigo con vida, porque terminaría por matarlos de verdad en accidentes torpes y sinsentido. Sopló con cuidado su ojo, para quitarle esas lagrimitas que se producían por culpa de refregarse y por el contacto mismo de la pintura, y lanzó una plegaria para que no hubiera perdido la vista o algo por el estilo. Quien sabía, con la suerte que tenía ese día, cualquier cosa podía pasar. –Y ahora me mantendré a una distancia prudente para no tirarte más pintura, lo prometo.


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Re: Cómo empezar un mal día | Bambi

Mensaje por Emil Wolff el Mar Mar 12, 2013 3:00 pm

Reí ligeramente por sus bromas, sintiéndome luego un tanto culpable al considerar hacerle la vida imposible a una pobre mujer. Vale, quizás se lo mereciese en parte por convertir mi día a día en un infierno, pero yo no era quién para juzgar la suerte de nadie, ni siquiera la de una mujer malvada y malnacida. Todo lo contrario de lo que representaba Bambi para mí, un punto de luz positiva que me motivaba a seguir yendo a trabajar con una sonrisa y olvidarme por unos momentos de mi tan patética como peculiar vida familiar. Escuché de nuevo a ese punto de luz, que me indicaba que estaba haciendo un estropicio ensuciándome más que limpiándome al no poder verme en ningún espejo. ¿No debería haber uno al menos en toda habitación de hotel, por barato que fuese? Así que quedando como un torpe, le permití ayudarme.

- Yo nunca pensaría nada malo de ti.- dije sin pensarlo, arrepintiéndome al momento de haber pronunciado algo tan ñoño y reveladorr. Ella no te quiere, idiota, lo arruinarás todo, saldrá corriendo y acabarás llorando como el estúpido bebé que eres, y tu hermano te servirá de nuevo como psicólogo solo para pedirte al acabar que le limpies el culo. Mi voz interior solía ser una ingrata compañía, por no llamarle algo peor. Así que corrigiéndome como pude, me aclaré la garganta y aparté la mirada para disimular no haber dicho nada importante mientras Bambi terminaba de sacar todo rastro de pintura de mi cara. Logré ignorar en cierta medida el hecho de tenerla a tan escasos milímetros de distancia.- Que calor hace aquí, ¿no?- Acalorado, me separé cuanto antes y no pude estar en mayor acuerdo con las últimas palabras de mi compañera. Así que abrí la ventana de par en par en pleno invierno y proseguimos pintando la pared. Cuando todo se tranquilizó de nuevo, corté el silencio que se había hecho entre nosotros, mientras reseguía el contorno de la puerta que daba al baño, sentado en el suelo.- Hey, ¿tú nunca has pensado que...- dudé un momento, no acostumbrado a decir mis pensamientos en voz alta- bueno, que puede que todos estos extranjeros que se van integrando en masa en el pueblo, no vengan exactamente por gusto? Es decir, mira a la señora Miller, se puso a llorar al recordar su casa. Quizás haya algún tipo de conspiración, o mafia o... no sé, algo chungo detrás de esto. Por peliculero que suene...- comenté al final viendo ahora lo irreal que sonaba. Genial, ahora además de torpe, pensaría que era un loco que desvariaba.
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Re: Cómo empezar un mal día | Bambi

Mensaje por Bambi M. Newton el Mar Mar 19, 2013 7:18 pm

Una suave sonrisa se entrevió cuando escuchó aquel cumplido. Bueno era saber que Emil la apreciaba tanto como para nunca pensar nada malo de ella. La verdad era que Bambi no sería capaz de pensar algo negativo de Emil tampoco. Notó el rostro un tanto colorado del hombre, por el calor que sentía. Cuando uno trabajaba acumulaba calor corporal, no le sorprendía que se sintiese un tanto agobiado. Lo dejó alejarse, con su nueva idea de darle espacio para no matarlo con su torpeza. Si las cosas seguían como por la mañana, entonces las probabilidades de que el rodillo que tenía en la mano resultase un arma mortal contra Emil, eran demasiado altas. Se entretuvo pintando las paredes en aquellos lugares que la pintura no había cubierto lo suficiente, cambiando cada tanto el rodillo por la brocha, dependiendo del espacio que tenía que repasar. La brisa fría del invierno entró por la ventana recientemente abierta, y por un tiempo, se extendió un silencio que no resultó para nada incomodo. Era como hablar sin palabras, de alguna manera lograban entenderse sin siquiera mirarse. Su brazo ya estaba adolorido de tanto pintar, y dejó las cosas para sentarse en el suelo y descansar.

Entonces la voz de Emil se hizo escuchar con suavidad, y con una pregunta que logró hacerla pensar. Nunca le había dado muchas vueltas al asunto. Recordaba que el alcalde les había explicado que Harlem necesitaba más visitantes, y que por ello llegarían nuevas personas. Nunca se le ocurrió pensar que fueran obligadas a venir. Pero tenía un poco de sentido…La señora Miller estaba muy alterada, y no era la única. Por regla general, los recién llegados tenían muchos problemas con todos, y se volvían agresivos y hasta ermitaños. –Pues ahora que lo dices, tienes algo de razón. Creo que nunca lo había pensado de esa manera.. Pero casi todos están bastante perturbados, no hace falta más que darse una vuelta por el hotel para comprobarlo – Su ceño fruncido indicaba que su cabeza revoloteaba de aquí para allá con esta nueva información que estaba procesando - ¿Quién los traería? – Indagó pensó en voz alta – No sé que pueden ganar con obligar a la gente a quedarse aquí. Es decir, ¿para que tener gente que no está feliz? – Los cabos sueltos no se amarraban como hubiera querido. Y a pesar de que no estaban contentos en Harlem no se iba.. ¿Por qué? – Las cosas no tienen mucho sentido…Quizás deberíamos investigar un poco.. – Y meterse de lleno en grandes, grandes problemas.


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Re: Cómo empezar un mal día | Bambi

Mensaje por Emil Wolff el Miér Mar 20, 2013 1:44 pm

Solo podía ser ella, Bambi Newton, la única persona capaz de considerar creer en el juicio del más lunático de los lunáticos. No es que yo fuese ese, pero agradecí en gran medida que no se riese de mi o algo peor. Si había pensando unos segundos antes que mis propias palabras sonaban a majadería, ahora pronunciadas por ella, habían tomado gran sentido. Era cierto que había más de un personaje curioso por el hotel, como el hombre viudo de la habitación doce, que siempre pedía una mesa para dos y hablaba solo, o la pareja de la veinti dos, cuyo aspecto oscuro e incluso satánico tenía a más de un habitante alarmado. Todos aquellos personajes, exiliados. Y ninguno de ellos parecía feliz, más bien, conflictivos.

- Quizás es una táctica para aumentar el negocio en Harlem. A nadie le gusta trabajar de todos modos.- Vale, aquello era más absurdo aún que la película sobre mafias que había creado, pero al menos, era menos inquietante. ¿No es lo que quería todo el mundo, mantener la armonía y que todo siguiese bajo control, dentro de la rutina? En cuanto Bambi hizo el último comentario, recordé que no era así. Recordé los tiempos en que era poco más que un crío, deseoso de investigar el bosque que nos rodeaba y vivir mil y una aventuras. ¿Dónde había quedado todo eso?- ¡Claro! Investiguemos, ¿porqué no?- me sorprendí a mí mismo con tal ímpetu, como si se tratase más bien de planear una visita a la heladería antes que un viaje al más oscuro y peligroso de los misterios. En ese momento, un aullido de profundo dolor atravesó toda alma con dos orejas en el pueblo, proviniendo del exterior. Ambos miramos sorprendidos hacia la ventana, y al segundo después, nos asomamos por ella buscando la causa de aquel sonido tan escalofriante.- ¿Qué ha sido eso...?- pregunté casi sin aliento. Y yo era el mismo que hacía unos instantes estaba dispuesto a remover cielo y tierra... En fin.
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Re: Cómo empezar un mal día | Bambi

Mensaje por Bambi M. Newton el Dom Mar 24, 2013 12:44 pm

Se imaginó a los dos vestidos como investigadores privados, con lupas enormes y todo, paseando de casa en casa, interrogando a todo aquel que caminase demasiado cerca. Desatando el terror inquisitivo en Harlem. En su mente, Emil llevaba un gracioso sombrero y un sobretodo que le llegaba a los talones. Era una imagen muy graciosa y se río sola por pensarlo. Sin duda generarían más de un descontento en los demás, pero eh, que para investigar propiamente había que recurrir a medida en casos extremas. Y la situación lo ameritaba. En esos momentos Bambi no caía en lo peligroso que podía resultar todo aquello. No se imaginaba siquiera lo que podía ocurrir si metían las narices donde no les correspondía, y hasta que no estuvieran hasta el cuello de problemas no pararían. Entonces un ruido desgarrador se hizo escuchar con un ímpetu maldito. ¿Qué había sido eso? El corazón le dio un salto rápido, desconcertándola. Cruzó miradas con Emil y velozmente se asomaron a la ventana para ver de qué se trataba. –No..no sé. No puedo ver nada - La oscuridad fuera, no dejaba ver absolutamente nada, pero parecía que el ruido había cesado.

Craso error. Segundos más tarde, volvió a escucharse aquello, ese sonido tan feo y preocupante, haciendo que Bambi diera un respingo y buscara refugio en lo más cercano que tenía, en este caso Emil. Se abrazó a él, olvidando la promesa de mantenerse alejada para no lastimarlo como ya había hecho. Hundió su cabeza en su pecho, sintiendo un temor desorbitante. ¿Dónde estaba la valiente muchacha que había propuesto investigar los misterios más profundos de Harlem? Temblando por un ruido que ni sabía que era. -¿Qué cosa hizo ese ruido? – Se separó de pronto, dándose cuenta de lo tonta que era. Siempre había sido una joven de muchos miedos, pero había tratado de esconderlos. No se le había dado tan bien como le hubiera gustado. -¿Crees que…que sea alguien en peligro? – No se le ocurría otra cosa. Bueno si, algún monstruo extraño, o fantasmas. Ok, estaba siendo un tanto exagerada.


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Re: Cómo empezar un mal día | Bambi

Mensaje por Emil Wolff el Vie Mar 29, 2013 11:46 am

Otro alarido desgarrador atravesó el ambiente tranquilo de la noche, corrompiéndolo y provocando un escalofrío en cualquier buen ciudadano despierto a aquellas altas horas de la noche. Lo que reducía el número a dos: Bambi y yo. Los pringados de turno. La chica me distrajo de cualquier temor en cuanto se abrazó repentinamente a mi pecho, dejándome tan o más sorprendido que en cualquier otro de nuestros casi efímeros contactos. Noté como temblaba ligeramente, y entonces entendí el porqué. Buscaba protección en mí. Quizás resultase desconcertante y sorprendente, pero algo de mí le transmitía seguridad a la mujer que amaba en secreto, y ese hecho no hizo más que envalentonarme mientras mi autoestima crecía y cegaba mi cordura. Iba a demostrarle el macho alpha que podía ser, claro que si. Correspondí a su abrazo sin temor y adopté mi papel con un tono más grave y varonil de voz de lo habitual.

- Alguien que desde luego necesita nuestra ayuda.- algo falló, porque al momento, Bambi se separó de mí como si estuviese ardiendo (algo que quizás en parte fuese cierto). Quizás hiciese falta otro par de tonos graves de voz...- Sí, así lo creo.- respondí a su nueva pregunta intentando que las inseguridades no volviesen a invadirme.- Vamos, ¡tenemos que ayudarle! O al menos saber qué está pasando, es posible que seamos su única salvación- siempre quise decir eso, sonaba muy heroico. Así que ya en la puerta de la habitación, le hice un gesto para que me siguiese y salí a prisa hacia la calle, consiguiendo un candelabro por el camino. Cuando me aseguré, una vez fuera, que Bambi me seguía, le agarré inconscientemente por una mano y avanzamos alerta hacia el bosque, escuchando más claramente otra nueva queja lastimera.
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